La imagen de hoy lo dice todo: las nuevas generaciones se ofenden por cualquier cosa, son frágiles y gemebundas, y salir de la burbuja de sus "espacios seguros" implica trauma y dolor insoportables.
Nunca he sido catastrofista, ni milenarista, o cosa parecida. De hecho, me da cierto repelús la postura de los que se la pasan pensando (con miedo, casi siempre) en el tan temido y mal entendido "fin del mundo", pero sinceramente creo que se avecina un largo y horrible período de decadencia del género humano a nivel global. Y en nuestros tiempos, por estar este planeta tan interconectado, la estupidez se dispersa más y a mayor velocidad.
La dictadura de las minorías augura el imperio de la irracionalidad, por encima de la ley natural, la recta razón, el sentido común y la ciencia; todo ello, fruto, ¿por qué no? de lo que algunos han denominado Progresismo Cultural o Neocomunismo.


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